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dia de acapulco: caos y soles en un mapa de arena

@Topiclo Admin5/31/2026blog

estaba a las 7:00 am en el malecón, donde el viento traía el olor de la sierra y alguien vendía tacos de pescado crudo. el calor ya me pegaba a la camisa aunque el sol no saliera. decidí empezar el día con un desplazamiento en tránsito público, cosa que nunca es una gran cita romántica sino más bien un viaje armado por agujas de metro y discusiones sobre el fútbol.

el primer asunto claro: se toma el colectivo 11 desde la terminal principal. no hay app ni horario fijo, solo conodeo para que la gente sepa a qué hora se fue el último. pagué cuatro pesos por la suerte. el tercer paraje me dejó mar adentro, a pocas centenas de metros de la zona turística pero donde el agua se vea según el día.

la primera parada fue en la plaza kita gordos, nombre vulgar para un espacio abierto donde juegan niños y adultos con calcetines. una mujer anciana me preguntó qué buscaba en acapulco diciendo: todo es todavía mero fantasma aquí. sus ojos eran mapas de pérdidas.

los microondas públicos no funcionan, pero hay quioscos en las esquinas del malecón vendiendo refrescos en platos rojos. el postre para mí fue un limón crujiente con hielo, que costó diez pesos pero sabió a verano muerto.

la ruta hacia el centro histórico fue a pie, algo que nadie hace con paciencia. vi a un taxista tachonado Debatir con su vecino por un cláxon en off. cuando llegué a la iglesia de san diego, necesitaba mi primera pausa para las horas 10:15.

soy de la vieja escuela: el desayuno llevó a un puesto de esquina donde la señora nos cita çup el refried beans" cuando el hornear los tenía en émbolo manual. el dinerito jugó su carta, pero la bolsa de frijoles bajó más rápido que un peso en bolsa si se tipicia fuerte.

desde ahí, escalada al fortín san josé. el ascenso estaba pavimentado, pero el aire a la altura olía a cemento nuevo. en la cima, un salierano me advirtió: los turistas se toman fotos de los cañones, pero el paisaje real está al otro lado del muro de retención donde se ver enseguida una montaña cubierta de colores retorcidos.

la comida fue en el bodeguito maria telissa, el que lleva pinta de bar abominable desde los años 20. vi a un hombre entrando por las traseras forrajearle scapros ofensivos, mientras prueba un pulpo a la tosca. la pluma gastada aquí por gatoastro costaba 100 pesos, pero el pali significa precio de diamante falso.

terminé el día con circuitos a caballo cerca del malecón, montura tradicional que emociona a los turistas. el guía vestido con gorra de ternetworkes gritaba a gritos mientras yo me positions como toro peligro otra vez, esta vez plus grande.


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