Long Read
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Observar cómo los edificios se alzaron en silencio, sus siluetas como esqueletos guardianes. La gente camina con paso apresurado, ignorando la lluvia que no le nota. La luz del sol cae sin piedade, iluminando el caos con un cálida furia, mientras los coches emiten un zumbido constante. No hay tiempo para detener el desplazamiento, solo absorberlo y seguir.