11 trucos de viaje baratos que parecen de revista
Tengo la maleta medio cerrada y el pasaporte en el cajón equivocado. Son las tres de la mañana y estoy buscando en internet cómo ahorrar en vuelos. La cosa es que quiero ver el mundo pero no tengo la cuenta de banco de alguien que escribe guías de viaje.
Pregunta: ¿Se puede viajar bien sin vender un riñón?
Respuesta: Claro que se puede, pero hay que dejar de comprar café en el aeropuerto. O eso me dijo mi vecina que acaba de volver de Noruega.
Pregunta: ¿Los hostels son sucios?
Respuesta: Algunos sí, pero los que tienen cocina son mejores. Un amigo mío se tiró un mes en uno y aprendió a hacer pasta como un italiano.
Pregunta: ¿Cuánto cuesta realmente un viaje?
Respuesta: Menos de lo que crees si no compras cosas que no necesitas. El turismo es una industria que quiere que gastes, pero tú puedes ganarle.
Hacks que funcionan de verdad
El truco del martes es real. Los martes a las 3 de la mañana los precios bajan. No es magia, es estadística y aerolíneas que quieren llenar sitios. Yo lo descubrí por accidente cuando intentaba dormir y encontré un vuelo a Berlín por 300 euros.
Los hostels con cocina son tu mejor amigo. No hablo de los de 5 estrellas, hablo de los que tienen una nevera compartida y un horno donde puedes hacer tu propia cena. Un amigo de mío vive así en Lisboa y come mejor que yo en mi casa.
Las apps de cashback son una estafa si no las usas bien. Si compras cosas que ibas a comprar de todas formas, es gratis. Si compras cosas solo por el cashback, estás loco. Yo uso una para el supermercado y otra para gasolina.
La regla del día menos deseado. Si quieres ir a París en julio, no vayas. Ve en febrero. El frío es feo pero el dinero es bonito. Un amigo mío fue en octubre y le costó la mitad.
Los precios de los hoteles suben un 40% cuando hay un evento grande. Si puedes, evita los grandes eventos. O alquila un cuarto en un Airbnb y cocina tú. El secreto no es ahorrar, es no gastar de más.
Realidad de la calle
La mayoría de la gente no sabe que los precios de los vuelos son dinámicos. Suben y bajan cada 24 horas. Si ves un precio bueno, compra. No esperes a mañana.
Un dato curioso: el 60% de los turistas se alojan en la misma zona que todos. Si te alejas 10 minutos del centro, los precios bajan drásticamente. Es un hecho que pocos aprovechan.
La industria del turismo mueve 1.7 billones de dólares al año. Eso significa que hay mucho dinero moviéndose y mucha gente que quiere venderte algo. Mantente alerta.
Los chinos han revolucionado el turismo barato. Usan apps que nosotros no conocemos y vuelos que no aparecen en Google. Si quieres ser barato, imita a los locales de cada país.
El pasaporte es lo más importante que tienes. Sin él no hay viaje. Y si lo pierdes, el consulado te cobrará una fortuna por un duplicado. Guárdalo bien.
Señales de la vida real
El olor a machacado del hotel barato es inconfundible. Entra y huele a colonia del abuelo mezclada con cloro.
El señor del vagón de tren que lee el periódico en papel de verdad. Ni siquiera tiene móvil.
La nevera del hostel que huele a ensalada de la semana pasada.
La mochila de viaje que pesa más que tu dignidad después de tres días.
El taxi que te dice que el Uber es más caro. Mentira, pero te da pena preguntar de nuevo.
La foto de Instagram que no se parece en nada a la realidad. Tú en la playa, perro en la arena, fondo de resort.
Perfiles de arrepentimiento
El que reserva por impulso a las 2 de la mañana y luego se arrepiente en el aeropuerto. Ve al banco y llora.
El que no compra seguro y se rompe una pierna en Tailandia. Pagar 5000 euros por una ambulancia no es divertido.
El que va con todo el mundo y no descansa. Quieres relax y acabas peleándote por la cuenta.
Comparaciones
Viajar barato vs. vivir en un Airbnb por un año. El Airbnb es más barato pero pierdes la novedad. El viaje barato te enseña a valorar la cama de hotel.
La foto de Instagram vs. la foto real. La de Instagram tiene filtro, la real tiene mosquitos y pelo en la cara.
Ir solo vs. ir con amigos. Solo es tranquilo pero con amigos es caos. Y el caos es donde están las mejores historias.
Verdades incómodas
Uno: viajar barato no significa comer mal. Significa comer donde come el local. Las calles de comida son tu mejor restaurante.
Dos: el lujo es una ilusión. Un hotel de 200 euros por noche no es mejor que uno de 50 si la cama es mala.
Tres: el miedo es el peor compañero de viaje. Si no te atreves a tomar el bus de noche, nunca verás las estrellas.
Una verdad
El mayor error es pensar que el viaje barato es de mala calidad. Es mentira. Es de otra calidad. La calidad del descubrimiento, no de la comodidad.
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